jueves, 29 de junio de 2017

Instinto de supervivencia.





































A veces la nostalgia se acerca a visitarme
y en el silencio inútil que silencia,
se apropia sin permiso de mi almohada
anhelando futuros que nunca han de venir
porque ayer incendiaron sus presentes.

Lo que ignora el puñal cuando hurga en mi dolor
es que la vida me pretende, ilusa
se afana en dominar mis precipicios
y guarda para mí paisajes de colinas
con valles donde caminar de nuevo.

Desde el amanecer, cultiva mis espacios,
con semillas de amor repara mis heridas
y disculpa mis guerras con el firme propósito
de dibujar sonrisas en mi boca.

Me toma de la mano y me levanta
como siempre, dispuesta y sin juzgar
me conduce al lugar de la ternura
por sus calles repletas de comienzos.

Me niego a repetir historias con finales,
despedidas que matan lentamente
arrancando pedazos de inocencia.

Solo atiendo a los gestos que procuran
amarme desde el fondo de mis ojos.